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COSECHANDO EL SOL: ENSILAJES Y HUERTOS FORRAJEROS PARA ALIMENTACIÓN ANIMAL

Ficha 30

Expositor: Asociación Municipal de Mujeres Campesinas de Lebrija – AMMUCALE, miembro del Colectivo de Reservas Campesinas y Comunitarias de Santander.
País: Colombia
Lugar: Municipio de Lebrija, Santander

Nuestra experiencia de energía comunitaria:

Esta experiencia en energías alternativas (cosechando el sol), inició en el año 2015, cuando participamos de una escuela de campo en la elaboración de ensilajes para gallinas criollas con recursos locales. De ahí, nos convertimos cada familia, en investigadores y observadores a la vez para elaborar los ensilajes, y determinar el tipo de mezclas que más conviene a nuestros animales (cerdos, vacas, gallinas, camuros, pollos de engorde, peces)

Resaltamos que, dentro de las materias primas locales, utilizamos: mandarinas yuca, plátano, ahuyama, tallo y hoja bore, botón de oro, matarratón, chaya. Anteriormente, las cosechas se perdían y eran desperdiciadas, porque los precios en el mercado estaban bajos y económicamente no daba para cosechar; en cuanto al plátano, yuca y ahuyama, usamos las sobras o subproductos de la cosecha.

Como grupo de mujeres, en mingas comunitarias, hemos implementado huertos forrajeros, y elaboramos un plan de trabajo para establecer huertos en cada una de las reservas campesinas de las integrantes del comité. Las principales especies sembradas son el bore, matarraton, maíz, botón de oro, sorgo, morera, maíz, yuca, chaya, pasto de corte. Ese proceso nos ha permitido conocer el comportamiento agroecológico de cada parcela, en términos de condiciones de suelo, agua, sombrío y el desarrollo de las mismas especies.

Queremos resaltar, que esta propuesta agroecológica nos ha enriquecido y ser más resilientes ante el cambio climático (periodos de tiempo de sequía); es decir, a través de los ensilajes aprovechamos y conservamos productos, que nos pueden servir para alimentar nuestros animales; los ensilamos en época de cosecha, para suministrarlos en épocas de escasez, también hemos ido cortando la dependencia en el mercado externo para la compra de concentrados, ahorrando dinero y mejorando nuestras economías como mujeres campesinas.

Los componentes técnicos

Hemos visto la motivación de nuestras comunidades, en lo que tiene que ver con la elaboración de raciones alimenticias, a partir de los recursos propios y locales, para la cría animal. Estas alternativas forman parte de las prácticas de “cosecha del sol” y la autogestión comunitaria; lo cual permite demostrar iniciativas de Buen vivir.

Preparación de ensilajes: El ensilaje es un método de conservación de forrajes y su objetivo es la conservación del valor nutritivo del alimento. Este proceso permite el almacenamiento de excedentes de cosecha en épocas de producción, para luego ser utilizadas en temporadas de escasez. Igualmente, el ensilaje es alternativa de liberación frente a la dependencia del concentrado.

El objetivo es preparar raciones alimenticias balanceadas: energía/fibra (70%) y proteína (30%), sumado al componente mineral (sal marina) y a la canela, para preservar el ensilaje. Los ensilajes son para la alimentación de gallinas criollas y pollos semi-criollo, y también para camuros y vacas. En cuanto a las materias primas para la elaboración de ensilajes, hemos utilizada materia fresca y deshidratada. Así, en la práctica para elaborar 100 kilos de ensilaje, utilizamos 70 kilos de yuca, bore, plátano, ahuyama, mandarina, maíz y 30 kilos de aro, botón de oro, marrratón y/o, chaya.

A continuación, explicamos el proceso que seguimos para elaborar los ensilajes:

Paso 1: Seleccionamos las materias primas y balanceamos la ración alimenticia; las picamos, después procedemos a mezclarlas uniformemente, para luego empacar en la caneca.

Paso 2: Vertimos la mezcla en la caneca por capas y la compactamos con suaves golpes, con un pisón para “sacar” el aire. Sobre cada capa elaborada, le agregamos sal marina, cuando el ensilaje es para pollos, gallinas y sal mineralizada, cuando el ensilaje es de vacas y camuros.

Paso 3: Cuando la caneca se encuentre llena y a ras, procedemos a tapar/sellar el ensilaje elaborado,

Paso 4: El ensilaje, lo podemos usar, después de un mes de su preparación. Dentro de las características de los ensilajes, al momento de destaparlos, miramos que haya un color uniforme, olor agradable y ausencia de hongos.

Como grupo, con el fin de garantizar el alimento de manera continua, para nuestras especies pecuarias, cada 5 meses preparamos 1000 kilos de ensilajes, en mingas comunitarias, que luego distribuimos entre las mujeres de comité, que participan en el proceso, también preparamos en nuestras propias fincas, cada vez que haya disponibilidad de materias primas.

Huertos forrajeros: El balanceo de las dietas alternativas, la realizamos desde la siembra de las especies forrajeras; para ello, aplicamos los siguientes principios al momento de establecer un huerto de forrajes:

Trabajamos con especies forrajeras, que son conocidas, adaptadas a la zona y de rápido rebrote.
En nuestros huertos forrajeros, sembramos de 2 a 3 especies forrajeras, multipropósitos, lo cual facilita su manejo (limpia, corte, podas).
La distancia de siembras que empleamos es de 70 cm entre surco y 50 cm entre plantas.
Sembramos especies forrajeras en una proporción, que nos permite, en el momento de la cosecha, unos aportes de fibra/energía (70%) y proteína (30%).
Las siembras las realizamos en un terreno de fácil acceso, que este cerca de la casa
Por ejemplo, en un huerto forrajero con cien (100) plantas, setenta (70) plantas deben aportar fibra u energía y treinta (30) plantas proteína. El área promedio de nuestros huertos forrajeros es de 500 a 1.000 metros cuadrados.

Logros para resaltar

Disminución en la compra de concentrados en el mercado externo, a través de la valoración, reconocimiento y uso de recursos locales que abundan en el territorio.
La preparación de los ensilajes nos permite conservar alimentos en épocas de abundancia, para épocas de escasez y ser más resilientes frente al cambio climático.
El fortalecimiento de nuestro comité de mujeres con alternativas de economía propia, y la defensa de los bienes comunes (agua, biodiversidad, semillas).
La participación de las mujeres

Como grupo de mujeres, hemos estado liderando cambios en los sistemas productivos, a partir de la producción agroecológica; motivadas por la conservación comunitaria, declaramos nuestras fincas en reservas campesinas. Igualmente, en las actividades de mingas hemos buscado vincular a todos los miembros de la familia, especialmente niños y jóvenes.

En esto momento de crisis por la pandemia Covid-19, los vecinos han tomado como ejemplo nuestro trabajo y están sembrando y diversificando para el autoconsumo. A los hombres que no creían en nuestro proceso comunitario, le hemos demostrado que, sí es posible implementar alternativas, y nos consultan sobre temas relacionados con los forrajes y la preparación de ensilajes.

Como mujeres, nos hemos fortalecido en la toma de decisiones, que son propias y autónomas, y que deben salir la fuerza de nuestra palabra, para demostrarle a la comunidad, que tenemos que cambiar los patrones mal llamados “culturales”, en los cuales los hombres son los que controlan las decisiones, el dinero y los permisos.

Las mujeres estamos trabajando en la conservación comunitaria y en el rescate de la biodiversidad, además de la conservación de las semillas criollas. Todo ese trabajo hace que nosotras, como mujeres, nos enamoremos de nuestro territorio, pero también que lo hagan nuestros esposos y el núcleo familiar, quienes, al escucharnos y ver los resultados, también se han empezado a interesar y a participar.